viernes, 6 de mayo de 2016

¿Qué es para mí ser niña?




Ser niña es ese breve pero infinito momento en la vida de una persona. Ser niña es ese instante que a los ojos del recuerdo se hace memorable. Ser niña es ese inicio que nos forma y nos conforma para seguir adelante. Ser niña pareciera que pasa pero no pasa, permanece en nuestros recuerdos y en esas experiencias donde nos permitimos sorprendernos y maravillarnos.

Porque ser niña es abrir los ojos grandes para saborear el mundo, como esa primera vez que probamos un platillo nuevo y diferente. Porque ser niña es oír con cada poro de la piel todos esos sonidos agradables y desagradables,  para luego saber que sí nos gusta o que no. Porque ser niña implica parar la oreja y ver cosas que nunca habíamos visto. Por que ser niña es tocar la vida con todo el corazón, ese corazón inocente y noble, ese corazón amoroso y dulce, ese corazón de niña que ruego nunca se pierda entre pesadillas, miedos y monstruos.

Pido al universo una gota de  magia para preservar los corazones de nuestras niñas y nuestros niños a salvo. Para que lleguemos a los 90 años suavecitos y flexibles, tiernos y abiertos a recibir y a dar. Para que nos hagamos viejitos y sigamos siendo bonitos. Para que crezcamos y crezcamos y nunca nos perdamos. Para que lleguemos a ser adultos sin rejas, prejuicios o ataduras.

Porque ser niño es ser feliz, llenar la vida de sueños e ilusiones, ilusiones que se alimentan de esperanzas, esperanzas que se llenan de optimismo , optimismo que se acompaña de fe y la fe que va guiada por el amor.

Sueño con un mundo donde los niños cuidan a los animales. Separan y reciclan la basura. Un país donde todos los niños van a la escuela y comen saludablemente. En mi sueño, los niños toman agua y escriben cartas. Un sueño donde los niños se van a la escuela en bicicleta y juegan en los parques.

Sueño de niña que sueña con seguir siendo niña. Una niña que abraza a los arboles y baila despeinando sus cabellos al viento. Una niña que nunca dejó de ser niña porque, eso soñó, y toda su vida trabajo por serlo. Ahora su vida es un sueño y sus sueños inundan su vida.

Ahora es una mujer  que le da clases de danza a cientos de niñas. Ahora esta niña es maestra y juega, baila, se ríe y es feliz en su trabajo. Trabaja con amor y baila mucho. Se tiran al suelo, saltan, giran, ruedan, se abrazan y cuando una niña le dice

-       gracias maestra. 


Ella llora de felicidad y agradece a la vida por tanto. Agradece a las niñas porque le enseñan cada día lo valioso de vivir. Les dice a las niñas, por favor nunca dejen de soñar. Nunca dejen de creer. Mantengan la esperanza y la fe en sus corazones. Sigan creciendo y sigan amando. Sigan siendo felices y hagan sus sueños realidad porque, la vida es un sueño. Es tu sueño. Vívelo  y gózalo, llóralo y ríelo. Duélelo y abrázalo. Es tuyo. Es tu vida y son tus sueños. Eres tú.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Colitis del demonio



Llegué al ginecólogo muy preocupada por un desorden hormonal que me traía vuelta loca, y en el ultrasonido el doctor me dice –señorita usted está muy bien (entre otras cosas), pero tiene colitis.

¿Colitis? ¿qué es eso? ¿cómo se quita? ¿qué hago?

Después de esa noticia, empecé a sentir conscientemente mi estomaguito inflamado. Diarrea de vez en cuando. Dolor abdominal, retortijones, cólicos. Cansancio extremo. Nada de ganas de comer nada.

Es un malestar eterno, constante y permanente. Es sentir los metros y metros de tripa que tenemos adentro dilatadas, distendidas y flojas como si estuvieran llenas de agua y pesaran kilos y kilos dentro de mi pequeño abdomen.

Dice el doctor que es estrés. Ahora que alguien me explique ¿Qué demonios es el estrés? Yo no me siento estresada, al contrario creo que mi vida es bastante relajada y tranquila. Miro mi agenda y pienso en lo mucho que hacía antes  y lo poco que estoy haciendo últimamente. Paso tiempo en casa, como lo que yo cocino y hago ejercicio.

Claro que después de años y años de una dieta bastante balanceada y cuidada por mí, para mantenerme saludable y lejos del estreñimiento que tantos años me aquejó., ahora se ha visto muy cambiada gracias a que tengo una relación hermosa con un hombre que come como si fuera el último día de su vida. Lo disfruta, lo goza, lo prepara, lo saborea, lo comparte y lo reposa de maneras tan envidiables, que no he podido más que dejarme consentir y enseñar a comer así de rico. Claro que lo rico no siempre es saludable, los antojos no son siempre balanceados y sus porciones de hombre alto que mide 1.90 no son exactamente las porciones de una mexicana común y chaparrita de 1.58 como yo.

También pueden ser mis angustias económicas gracias al maldito banco y sus estúpidas tarjetas que me robaron y me dejaron sin dinero y con deudas. Mi nueva vida sin tanto teatro y más danza. Mi nueva forma de transportarme sin tanta bici y  ahora mucho  carro, lo cual me tiene bastante decepcionada de mi misma y quisiera pasar a otro punto. Se me ocurre que también puede ser tanto picante, tantas emociones excitantes en tan poco tiempo.

¿El clima quizá?

Quizás es todo, pero es horrible y quiero que acabe ya. A recuperar a esa Mar que comía bien, andaba en bici y era relajada y ocupada, no preocupada.


A ver qué tal me va con este intento de retomar lo bueno de la Mar de antes y mantener lo bueno de mi vida en estos momentos. Que por si andaban con el pendiente, es la más feliz, amorosa y satisfactoria de todas mis vidas.  

domingo, 1 de mayo de 2016

Una mañana en silencio

Esta fue una mañana de domingo en silencio. Nada de música al despertar. Nada de programas en youtube mientras preparo el desayuno. Nada de platicas con nadie, no sólo porque desperté sola, la verdad no quería hablar ni con los gatos, ni con las plantas como acostumbro a hacer en mi soledad no tan solitaria. Cerré mi boca y me guardé mis comentarios. Desayuné mirando al balcón. Escuchando el ruido de la ciudad que entra por mi ventana, dejé que mis pensamientos me entretuvieran.

Hice la limpieza de mi lindo hogar, la cama bien tendida, el cuarto recogido, la sala y el comedor barridos y trapeados, la mesa limpia, los  trastes lavados. Todo listo para sacar mi tapete de yoga y empezar con las respiraciones profundas. Todo listo para seguir en compañía de mi misma y disfrutando del viaje hacia dentro de mí. Delicioso el aire que soplaba y me refrescaba. Riquísimo que resulta estirar mi espalda, alargar mis piernas y sostenerme sobre mis brazos hasta cansarme. Bonito que es trabajar el cuerpo y sentir cada músculo esforzándose, los ligamentos y tendones estirándose, el esqueleto sosteniéndome y mi voluntad trabajando para concentrarme y no correr a contestar mi celular que sonó dos veces.

Así esta mañana de domingo callado. Así la  mente se calma y el corazón se pone contento. Cerramos con broche de oro después de una rica sesión de masturbación y el baño que despierta al más dormido y revive al más muerto.

Lo que viene es una rica comida con el hombre que amo y mi hermosa familia. Tarde de juegos de mesa, muchas risas y buenas pláticas. Gracias a la vida por tan maravilloso viaje. Gracias por tantas y tan buenas experiencias. Gracias a mí misma por saber disfrutar de esto que la vida me da jejejejeje aplausos y palmaditas en la espalda para todos, incluida yo.  


Sin fiebre el sábado en la noche



Emociones contradictorias, eso es lo que he sentido siempre y constantemente.

Para nada me acostumbro. Al contrario, me sorprendo a mí misma con lo bipolar que puede ser o parecer a veces.

En muchas ocasiones lo que sucede es no sé qué quiero o qué siento. A vece sólo es que no entiendo qué pasa.

La cosa es que puedo estar riendo y llorando al mismo tiempo. Soy muy feliz y lloro, estoy muy triste y lloro. Me gusta llorar, lo confieso.

Así mi noche de sábado sin fiebre. Me voy a dormir contenta, tranquila y aceptando después de reconocer mi bipolaridad, mi contradicción y mis ganas de fluir que a veces quiero y a veces no. Que en ocasiones la misma cosa puede y luego no puede gustarme. Ni yo me entiendo, pero empiezo a comprenderme y eso me deja respirar tranquila.

Ha dejar libre toda emoción y a permitirnos ser, sentir, desear, soñar e irnos  a la cama aún que sea sábado y no tenga sueño, todo por que mañana quiero ir a correr.


Será que ya estoy ruqueando jajajajajaja

viernes, 29 de abril de 2016

Una noche de luna llena

La luna llena me guía, gobierna mis pasos, mi sangre.

Voy con ella y la sigo, me sigue. Conectadas giramos.

Cada paso es con el corazón en mis pies.

Cada pie tiene lágrimas. Llanto de alegrías y tristezas.

Cada llanto es por ti, por ellas. Por nosotros que aquí vamos.

Vamos caminando y apenas empezamos.

Ya lloramos, reímos y cantamos. Nadamos, corrimos y soñamos.

Salieron los monstruos y crecieron los miedos.

Un amigo dice que el amor no debe doler.  A mí me duele.

Me duele el amor. Me dueles tú. Me duele la vida.

No quiero sufrir. Quiero aceptar lo que siento.

Siento alegrías, miedos, sueños, dolor, frustración.

Siento ansias, deseos, cariño, rabia.

 Siento todo y a veces no siento nada.

Quiero todo y a veces no quiero nada.

A sí soy. Así somos y aquí estamos.

¿Qué hacemos con eso?

¿Qué hacemos con tanto amor?

Siento mucho. Mucho amor y mucho de todo.

Siento que te amo y que quiero compartir mi vida contigo.

Siento que te conozco y te desconozco.

Siento que ahí vamos y a veces me asusta.


Me asusta pero me gusta. Me gustas tú, todo entero.